2017-06-11 Miraflores – Morcuera

Intro. Cambio de planes

Pues sí chavales, otra vez esta ruta. El caso es que inicialmente íbamos a hacer la de Valdemanco que no pudimos finalizar la semana pasada pero de camino hemos pensado que con estos calores y la poca arboleda de la zona nos íbamos a cocer. Así que tirando de memoria hemos recordado que esta ruta también la dejamos sin acabar ya que la anterior vez estaba casi todo nevado con lo que los tiempos se alargaron demasiado y además Juan estaba a punto de la hipotermia y tuvimos que atajar.

A subir toca. Destino: Puerto de la Morcuera

Pues a las 8.30 ya estábamos dando pedales e iniciando la larga subida hasta el puerto de la Morcuera. La verdad es que se nos ha hecho bastante más corta de lo que recordábamos, claro que sin nieve se avanza bastante más rápido. Eso sí, una vez arriba, el pañuelo que llevaba en la cabeza me lo he tenido que quitar porque no admitía más sudor. Este Rober que me lleva con la lengua fuera y me tengo que inventar excusas para estar parando 😉

Después de descansar un poco y comer algo (y por supuesto ajustarle las presiones a Rober de sus flamantes nuevas cubiertas) nos dirigimos al refugio un poco más abajo donde empieza la primera trialera de la mañana.

Primera bajada: El camino de la Nieve

Bajamos bastante rápido y esquivando constantemente las ramas bajas y arbustos. Nada que ver con la vez anterior que parecía una capa de merengue esta vez quedan bien al aire los pedrolos del camino. En una de las curvas me pasa Rober como un misil y tumbando la bici que le ha faltado tocar con la rodilla en el suelo! Pensaba que se caía pero las cubiertas han hecho bien su trabajo y ha seguido perfectamente la trazada. Un poco más adelante hemos adelantado a dos chicas que parecía iban lentas pero después de terminada la bajada y con bastantes pedrolos en esta segunda parte la verdad es que han llegado detrás nuestra practicamente, qué máquinas!

Segunda subida por el camino de la Morcuera y segunda trialera: Los Llanos de la Matanza

Desembocamos en el camino de subida a la Morcuera y volvemos a subir un trecho hasta desviarnos a la derecha por la segunda de las trialeras: la de los Llanos de la Matanza. Más empinada y técnica en el primer tercio y más senderito fácil el resto rodando rápido por una pradera en la que por cierto me he quedado atrancado en un barrizal de un arroyo pero afortunadamente no ha habido caída ni mojada de móvil jejejee.

Tercera subida por el camino de la Morcuera y tercera trialera: Arroyo de los Eriales

Desembocamos de nuevo en el camino de subida a la Morcuera, esta vez más abajo y de nuevo subimos otro trecho para en una de las zetas desviarnos por el Camino del Mostajó. Este trozo es por camino forestal, un poco de subida – llano al principio y bajada fácil y rápida el resto y va a dar al montículo de arena por el que pasando por la derecha hemos ido otras veces hacia la trialera de la Hoya de San Blas. No me acordaba la verdad pero cuando lo he visto lo he reconocido al instante porque este paso es inconfundible. En lugar de seguir por ahí teníamos que hacer un giro de 180º prácticamente y nos hemos desviado enseguida a la derecha por la tercera trialera: la del Arroyo de los Eriales.

Cuarta subida por el camino de la Morcuera y cuarta trialera: Cordel del puerto de la Morcuera

Otra vez en el camino de subida a la Morcuera (y van cuatro) ascendemos un trozo más largo esta vez y nos volvemos a desviar a la derecha, a través de los arbustos porque el sendero apenas se ve, hacia el Cordel del puerto de la Morcuera. Tras unos primeros metros de confusión lo alcanzamos y comenzamos con la penúltima bajada de la ruta. Por aquí es por donde atajamos la vez anterior cuando Juan estaba pelao de frío. Es un sendero fácil y rápido al principio y un tramo súper pedregoso y empinado al final que vuelve a desembocar en…. sí exacto…. el camino de subida a la Morcuera, esta vez ya bien abajo.

Vuelta a Miraflores y sorpresa final

Tras bajar un par de kilómetros por la pista nos desviamos a la derecha (para variar) hacia la sorpresa del día, al menos para mi, ya que la vez anterior me fui con Juan directo para el pueblo. Una bajada (el arroyo de las Zahurdas) que aunque corta es la más empinada de todas las de la ruta. Toca ir con cuidado porque la bici derrapa al tener tanta pendiente y sería difícil pararla si hubiera cualquier imprevisto. Una vez abajo atravesamos una densa maleza y nos encontramos con el postre: un camino de subida que así a ojo le calculo un 28% de desnivel. El terreno algo suelto para joder más. Pues nada molinillo y para arriba. La cuestecita se las trae y además cuando crees que has terminado tienes otro tramito no tan radical pero también bastante duro. Con las pulsaciones a dos mil por minuto vamos recuperando poco a poco en el siguiente tramo ya asfaltado que nos lleva hasta el puente que cruza el río Miraflores y ya enfilamos las calles de vuelta a la furgo.

Entrega de trofeos

Esta vez sí amigos. Las 12.30 y la ruta terminada enterita y sin nigún percance. Como no tenemos sitio detrás de la furgo para poner el porta decidimos sacarla un poco, ponerlo, cargar bicis, cambiarnos y parar en el primer bar de vuelta. Así que de camino a casa paramos en una terracita de un bar de Soto del Real donde hemos recogido las medallas de oro, plata, bronce y hasta el diploma de consolación. Es lo que tiene terminar con tiempo……

 

 

Nos vemos en la próxima!

2017-06-04 Valdemanco

JA propuso esta ruta la semana pasada y una vez echado un vistazo al track y la descripción en Wikiloc la verdad es que no nos podíamos resistir. Ya sólo el nombre pintaba bien: “Trialeras por Valdemanco”. Además se indica que es una de las pruebas de Endurama Valdemanco 2016 que no sé lo que es pero suena de maravilla jejejeje.

Quedamos en casa de JA a las 7.30 como de costumbre pero por problemas técnicos se nos ha hecho un poco tarde así que no hemos empezado hasta cerca de las 10 por lo que tenía toda la pinta que no la íbamos a terminar y tendríamos que dejar algún tramo para otra ocasión. No es que la ruta fuera muy larga, unos 35 km, pero las numerosas trialeras indicaban que la cosa necesitaba de al menos unas 4 o 5 horas.

Una vez en marcha comenzamos a subir por las calles del pueblo en busca del track y después de llanear ya por camino nos encontramos con el primer repecho de la mañana que ya nos da una idea de lo dura que va a ser la ruta. Alcanzamos una vez superado éste La Cañada Real Segoviana. No llevamos ni 3 kilómetros y ya sudamos como gochos. Bueno no todos claro, Rober es que creo que al ser extraterrestre no suda jejeje. Continuamos con una ascensión ahora más asequible y tras otros apenas 3 kms empezamos con la primera trialera de bajada. Bastante técnica y pedregosa pero avanzamos sin muchos problemas. Un pequeño repecho técnico y divertido y volvemos a bajar. Otro descansito en forma de falso llano y volvemos con otra bajada más larga pero más suave y facilona para disfrutar un poco del paisaje. Llaneamos por los caminos de Navalafuente y la senda del Lagarto Azul hasta que alcanzamos el arroyo Albalá que cruzamos y ………. paammm! Rebentón de Rober. Jajajajaja momentazo para volver a interpretar nuestro último éxito: Tuuuubelizateeeee! Reparamos y descansamos un poco y tras cruzar de nuevo el río por un puentecito empezamos la subida por el camino que bordea la cantera de granito. Es un tramo un poco pestoso: subida, sol y piedra suelta pero las vistas de la cantera y de los bloques de granito son espectaculares. Seguimos subiendo por el camino de Guadalix y alcanzamos otra cantera esta vez más pequeña (por eso había bloques en la valla JA). El cielo comienza a cerrarse y vemos no tan lejos un nubarrón negro que amenaza con descargar. Seguimos a ver que pasa, no parece que traiga agua jajajaja. De repente empiezan los truenos y nos planteamos la opción de volver directos al pueblo antes que empiecen a caer rayos o a jarrear. En ese punto comento que podemos hacer el anillo en el que estamos y como luego volvemos a pasar por ahí ya luego nos vamos para el pueblo. Así que seguimos avanzando y tras cruzar las vías del tren por un puente empezamos una ascensión por un roquedo alucinante. Burky y Rober se quedan rezagados y es que Burky tiene problemas con la transmisión. Bajamos JA y yo a ver que pasa y comenzamos con la reparación. Se le ha metido la cadena entre la piñonera y la rueda y no la podemos sacar. Esto ha provocado además que se doble la patilla del cambio. Mientras estamos reparando la nube negra que teníamos cerca pasa de largo pero a cambio vemos como una cortina de lluvia se nos acerca más y más. Efectivamente al poco empieza a llover y baja la temperatura considerablemente. Además hemos sudado bastante y eso aumenta la sensación de frío. Rober esta pelao y se resguarda debajo de una roca como un escorpión jejeje, yo me pongo el cortavientos y Burky y JA siguen liados con la reparación. Una vez resuelto el problema decidimos darnos la vuelta y bajar hasta la urbanización que acabamos de pasar para, desde ahí, dirigirnos hacia Valdemanco. La lluvia hace que las rocas por las que hemos subido parezcan pistas de patinaje así que hay que ir con cuidado. Una vez en la urbanización nos tenemos que refugiar debajo de un gran árbol porque aprieta la lluvia. Nos quedamos un rato pero viendo que no amaina decidimos seguir. Parece que el Dios de la lluvia nos ha oído y es un cachondo porque ahora llueve todavía más. Nos volvemos a refugiar esta vez en una especie de kiosco para guardar el teléfono que me sirve de GPS no vaya a ser que con el aguacero se me moje. Apovecho para escurrir literalmente los guantes. Reanudamos por carretera a buena marcha y todavía jarreando llegamos hasta el coche. Mientras nos diponemos a cargar las bicis y nos planteamos ir al bar a cambiarnos de ropa una buena mujer sale de la puerta de su casa frente a la que habíamos aparcado y nos ofrece pasar a cambiarnos allí. Al principio damos las gracias y declinamos la oferta pero nos damos cuenta que es la opción más sensata y le pedimos por favor que nos deje unas toallas para secarnos. Amablemente nos las deja y mientras JA que no tiene ropa de cambio sigue cargando las bicis (gracias majo) nosostros nos ponemos ropa seca. Una vez cambiados nos montamos en el coche y retomamos el camino de vuelta hacia casa. Esta vez ni tenemos tiempo de las cervecitas de rigor pero bueno….. el próximo día habrá que tomarse dos 😉

Hasta la próxima que será esta misma!

Triollo – Fuente Dé (Mayo 2017)

– Prólogo –

Hacía bastante tiempo que se había gestado la idea pero en las semanas previas el nerviosismo y las ganas eran latentes. La organización que nos iba gestionando y detallando Aguilera día tras día aumentaba esa sensación. No veíamos la hora de partir hacia lo que sabíamos seguro sería una experiencia inolvidable. La incertidumbre de la meteorología sobrevolaba la posibilidad de que se fuera al traste el objetivo principal del viaje: Subir en el teleférico de Fuente Dé!

– Día 1.- Una vueltecita por Triollo –

La primera toma de contacto por tierras del norte, en este caso Palentinas, se presentaba como un paseíto tranquilo por los alrededores de Triollo y más concretamente el embalse de Camporredondo. Salimos desde la misma casa Rural donde nos alojábamos y empezamos a rodar por la carretera para bordear el embalse en sentido anti-horario.

Nada más empezar y para no cambiar las viejas costumbres pam! pinchazo al canto. Rober esta vez. Claro le tuvimos que cantar el último tema que está de moda entre el grupo: Tuuuubelizateeeee!!

Reparación rápida y reanudamos la marcha… Carretera y más carretera con el embalse siempre presente a nuestra izquierda y rodando entre montañas en un paisaje increíble.

Una vez llegamos a la cola del embalse y cruzamos el puente Agudín nos desviamos a la derecha para, un poco más adelante, empezar la escalada hacia la sorpresa del día: la cascada de Mazobre. Menos mal porque aunque todavía teníamos la  comida en la panza el cuerpo ya nos iba pidiendo un poquito de marcha. Y valla si la tuvimos. Nos esperaba una larga, empinada y pedregosa subida que nos hizo sudar pero bien. El esfuerzo mereció la pena. El sitio es una pasada claro pero es que además sabíamos que por donde habíamos sufrido subiendo, íbamos a disfrutar bajando.

Después de un merecido descanso y las fotos de rigor nos tiramos como locos bajando a todo trapo. El olor a pastillas quemadas se percibía perfectamente. Una vez abajo Tomy constató la temperatura de sus discos dejando la huella del guante sobre uno de ellos al tocarlo jajaja….

Retomamos el camino de vuelta haciendo una parada en el puente Agudín y más adelante una última parada en el mirador del Alba. Desde ahí nos lanzamos carretera abajo donde pisamos el acelerador como si nos persiguiera el mismísimo diablo y después de unos kilómetros de buen rodar llegamos de nuevo a la casa donde los mecánicos se pusieron manos a la obra para dejar a punto las máquinas mientras unos se duchaban y otros nos tuvimos que fastidiar y quedarnos a esperar nuestro turno mientras nos tomábamos unas cervezas pero bueno alguien se tenía que sacrificar jejeje…..

 

 

– Día 2.- Fuente Dé –

Y por fin amaneció el gran día. Tocó madrugar (como siempre vaya) porque teníamos que estar en Fuente Dé a las 9 para coger el primer viaje de subida ya que luego no se permitía el acceso de bicis en las cabinas. Allí estábamos a las 8 y media más o menos y nos tocó hacer un poco el tonto por allí porque la hora verdadera de apertura en ese día eran las 10. Aguilera nos había “engañado” para no ir justos de tiempo pero mejor así para asegurarnos la pole position. Después de la espera y de comprobar lo bien que sube las escaleras la bici de Burky llegó el momento de la verdad. Hacía bastante aire y nos temíamos lo peor. Efectivamente, una vez abrieron las instalaciones nos confirmaron que había activada una alerta por viento hasta las 12 del mediodía. Las lecturas en la cima eran de rachas de hasta 82km por hora por lo que la cosa pintaba regular. Después de barajar varias opciones se decide por la única que parecía válida. Así que a esperar hasta las 12 y a cruzar los dedos. Posicionamos las bicis en la puerta para que no nos quitaran el sitio y fuimos pasando el rato y algo más tarde hasta nos permitimos el lujo de almorzar. De vez en cuando nuestros corresponsales destacados en la zona iban preguntando y nos daban buenas noticias: las rachas de viento iban amainando. Cuando por fin tuvimos el permiso para embarcar, todas las preocupaciones se esfumaron. Empezaba la diversión extrema. Bueno todavía no porque he de reconocer que hasta yo me puse algo nerviosete cuando a punto de culminar la cabina empezó a pitar, se paró y el chófer nos dijo que nos sujetáramos que la cosa se iba a menear un poco. Al final ejecutó la maniobra de entrada sin problemas. Desembarcamos y nos fuimos para el exterior a prepararnos. El viento soplaba con ganas. Había  que sujetar todo bien porque si no corrías el peligro de que se te volara hasta el mismísimo casco! Todos preparados iniciamos la marcha por una ascensión inicial de unos 200m. Llegados a la cima……….tres, dos, uno……igniciooooooonnnn!

Empezamos a bajar como condenados por la pista. Los que hayan bajado por ahí anteriormente ya sea andando o en bici os podrán decir que es un paseíto pero desde luego si bajáis a nuestro ritmo amigos os aseguro que la cosa cambia radicalmente. No hay lugar a errores. La velocidad elevada, la cantidad de piedra suelta y en esta ocasión el fuerte viento lateral son constantes y hacen extremar las precauciones y aumentar la diversión. Tras cada parada había  comentarios con la adrenalina rebosando y tampoco faltaba algún que otro ajuste de presiones de neumáticos claro jejejeje.

Tras un buen rato bajando y ya pasado el Hotel de Aliva seguimos a saco hasta que Burky revienta una rueda. Parada y reparación pero iniciamos la marcha y al poco tenemos que volver a parar porque la reparación no ha sido efectiva. No sólo eso sino que después de volver a reparar y antes de iniciar la marcha nos damos cuenta que la otra rueda también está reventada así que toca volver manos a la obra. El caso es que se empiezan a cerrar las nubes y comienza a llover. Nos metemos en un pequeño refugio un poco más abajo y terminamos las reparaciones. Seguimos descendiendo y nos reagrupamos con los que han seguido que están medio “pajaritos” detrás de unas rocas. Teníamos hasta el momento: viento, lluvia…que más nos depararía el resto de la ruta?

Continuamos ya todos juntos por el impresionante paraje y ya un poco más relajados para evitar más percances. La tranquilidad duró poco porque empezamos a subir hacia Sotres y un poco más allá hacia el alto de Jito de Escarandi, puerto final de la vuelta ciclista a España en una de sus etapas. Sobra mencionar la dureza de esta larga y empinada subida que, aunque por asfalto, te deja las piernas y la espalda para el arrastre. El viento allí arriba soplaba pero bien pero nada tenía que ver con el esfuerzo realizado que, si bien era por asfalto, la dureza era más que considerable. Por eso tanto el viento como la lluvia que nos volvía a visitar casi eran lo de menos. Seguimos la marcha hacia con la lluvia siempre como compañera rodando por uno de los parajes más espectaculares del día: una pista bordeando un desfiladero que impresionaba ya que no se veía el fondo. La vegetación se hacía más densa a la par que bonita y la lluvia aumentaba pero eso daba igual, merecía la pena. Buen rodar y bajadas increíbles por pistas de hormigón  que pusieron a prueba nuestros frenos. Tanto es así que poco antes de llegar a Bejes nos paramos por un extraño ruido en la bici de Jose Angel. Hostias si la pinza delantera está fuera y el puente y el disco retorcidos! Resulta que el tornillo inferior se ha salido y ha provocado la avería que felizmente ha quedado en una anécdota pero que pudo ser catastrófica. Seguimos la bajada hasta la Hermida y Jose va sin freno delantero, madre mía qué peligro.

Llegamos por fin a la Hermida sin lamentar ningún incidente más y nos vamos para la plaza donde amablemente nos atienden en un bar que estaban ya cerrando. Mientras nos refrescamos y degustamos los quesos y embutidos que nos ponen aprovechamos para “tender” la ropa por los bancos de la zona para que se seque mientras esperamos el transporte que nos llevará de vuelta a Fuente Dé donde, después de cambiarnos de ropa, cogeremos las furgos e iremos a Potes a por la entrega de trofeos: chuletón de a kilo! Para hacer tiempo nos damos una vueltecita para tomarnos unas sidras unos, unas cervezas otros. Vamos al restaurante donde nos ha recomendado el chico de la pick up que nos ha traído y la verdad es que nos ponemos como gochos aunque no detallaré más, esto se queda para los que estuvimos allí jejejeje.

Después de la magnífica cena vuelta para casa no sin antes volver a parar en el mirador que ya habíamos visitado por la mañana para que nos dé un poquito más el viento. Llegamos la casa, duchitas, comentarios, felicidad en general y….a sobar.


 – Día 3.- Peña de Santa Lucía –

La ruta se planteaba como suave paseo por los alrededores del pueblo pero esta vez tirando hacia Vidrieros aunque cuando vimos el perfil del track había un pico (Peña de Santa Lucía) que no pintaba como suave precisamente. Salimos del pueblo esta vez hacia la izquierda rodando por un bonito camino flanqueado por el río Carrión con ligera pendiente positiva. Tras unos 8 kilómetros nos desviamos a la derecha y empezamos una subida por un bonito bosque. Hacemos una pequeña parada y reanudamos la marcha con una breve bajada que nos pone en las puertas del mismísimo infierno. Digo esto porque empieza una dura ascensión de esas que te dejan con los riñones hechos papilla y eso que es de poco más de 1 kilómetro. Después la cuesta da un brevísimo descanso para, ahora sí, empezar la escalada a Peña Santa Lucía. Lo de escalada es literal porque cuesta hasta subirla andando. Es poco menos de un kilómetro pero se hace eterno. Claro está todo él se hace a patita con la bici a cuestas. Cuando después del calvario llegamos arriba…..siiii, efectivamente, un poco más de viento. Nos metemos en el pequeño refugio a descansar un poquillo. Reanudamos la marcha, ahora cuesta abajo, eso sí, el infierno continuó. Ni las cabras bajaban por ahí. Una pared de rocas imposible de ciclar nos obligó a hacer un poco más de empuja bike esta vez hacia abajo. Superada esta zona, el camino es imperceptible por lo que guiándonos por el track vamos campo a través hasta encontrar un sendero, no sin antes dar alguna que otra vuelta, por donde por fin empieza la diversión. Una bajada súper rápida llena de piedras que nos pone los brazos a prueba. Unos 4 kilómetros de subidón de adrenalina. Ahora toca rápido para la casa a ducharnos, cambiarnos y a zampar a Vidrieros que nos espera el camino de vuelta hacia Madrid.

 

– Epílogo –

Han pasado ya tres semanas de este fantástico viaje y aunque normalmente escribo las crónicas de las rutas unos días después, esta vez ha sido diferente. No sé, quizá inconscientemente no quería escribirla. No porque no me apeteciera, al contrario. Para mi escribir una crónica es en cierta manera como volver a hacer la ruta. Pero también es darla por terminada y en esta ocasión no quería que eso pasara. Quería tenerla por siempre en mi mente, pensando en cómo la iba a describir, como sería capaz de plasmar mínimamente lo allí acontecido. Al final me he dado cuenta que eso es imposible. Sólo los que allí estuvimos podemos sentir plenamente todas las sensaciones vividas, no sólo encima de la bici, sino en los demás momentos del día. Lo que aquí he contado es un resumen resumido. Gracias a todos los que habéis hecho que todo esto sea posible.

Hasta la próxima Bicilocos….

 

 

 

 

 

2017-04-23 Cercedilla – Fuenfría – Marichiva – Río Moros

Este Domingo tocó volver a Cercedilla, pero esta vez íbamos a probar otras zonas distintas de las habituales salvo la subida a la Fuenfría que casi es obligada… Los asistentes: Rober, Jose Angel y Javilitro.

Salimos desde el Parking de abajo, no desde la estación de cercanías como siempre y comenzamos ascendiendo por una rampa (senda Ródenas) súper empinada y con escalones que serpentea hasta el comienzo del camino Puriccelli que es por donde vamos a subir en esta ocasión. Es un camino empedrado tipo calzada romana, sombreado y bonito que nos lleva hasta el Hospital de la Fuenfría y desde ahí hasta la carretera de las dehesas y más adelante la de la República.

Hacemos la primera parada como es habitual en el Mirador de los Poetas donde comemos algo y descansamos un poquito aunque la verdad es que esta subida cada vez se hace más facilona 🙂

 

 

Seguimos hasta el alto de la Fuenfría donde hacemos otro paradita corta para echar una fotillo.

Esta vez vamos a continuar hacia el oeste por la vereda del Infante hasta el Collado de Marichiva donde paramos para comer algo antes de continuar por la Senda Tirobarra, un singletrack de subeybajas con algún paso técnico. Divertida y bonita. Al llegar al recodo donde nace el Río Moros empezamos a bajar pegados a su curso casi campo a través y cruzando en un par de ocasiones el río. Un poco de confusión y aventura pero bueno al fin llegamos a la pista que nos lleva hasta el embalse del Espinar por el que hemos pasado mil veces con los Biciocios jejeje…que recuerdos snifff…

Desde aquí empezamos a subir por la pista y tras un kilómetro y medio más o menos pronto nos desviamos a la izquierda por una cuestaca de las que te dejan vacío. Es como de un kilómetro pero tanto la pendiente como la cantidad de piedra suelta que tienen te parecen 10. Si ni Rober pudo terminar de subirla!!  jejejjeje, bueno tiene excusa porque pinchó así que nos vino de lujo a JA y a mi para volver a tragarnos el corazón que se nos salía por la boca.

Culminado de nuevo el Collado de Marichiva empezamos la bajada esta vez de frente por el Camino Viejo de Segovia. Trialera pedregosa de bajada de esas que te tienes que tirar sin pensarlo para no quedarte atascado entre los piedrolos, siempre que no revientes claro…. Luego se convierte en sendero divertido, rápido y fácil de esos que vas buscando cualquier raíz o piedra para pegar un salto y así volvemos a la rampa por la que empezamos, la senda Ródenas. Ahora mola más ya que empezamos bajando un primer tramo de escaleras (bueno hubo una gallinita que no voy a decir quien fue pero os doy una pista, es el que nos graba a los otros dos jejejeje). Luego seguimos bajando y te puedes permitir algún salto majo en alguno de sus múltiples escalones, eso sí sin pasarte que te vas por el barranquillo jajaja.

Llegamos a la furgo y nos acercamos con ella al pueblo para tomarnos unas bebidas isotónicas y unas revolconas de tapa ummmm

Un placer como siempre y hasta la próxima!

 

 

 

 

 

 

2017-04-09 Torrelaguna

Algunos teníamos ganas de volver a hincarle el diente a esta ruta. Conociendo la zona y ya que cada vez somos un poquito más endureros sabíamos que nos lo pasaríamos teta.

El punto de reunión, como siempre que vamos a Torrelaguna, el bar La Antigua Casa Patata, donde nos esperaba (que raro que nos esperen jijiji) un invitado de honor: el gran Tomy “devoradunas”. Hacía tiempo que no nos acompañaba así que fue una alegría para todos volverle a tener cabalgando entre el grupo.

La ruta la retocamos un poco respecto a la última que hicimos para hacer más llevadera la subida hasta el Cancho de la Cabeza. El primer tramo sería igual subiendo por la espectacular senda de la mina. Esta senda es bastante técnica y más de una vez toca echar pie a tierra pero merece la pena.

Después de la Mina toca sufrir un poquito ya que giramos a la izquierda para afrontar la fuerte subida a la urbanización El Tomillar, primero por tierra y cuando crees que ya has llegado….toma dos tazas! Ahora por asfalto más empinada si cabe. Al tran tran y en molinillo por supuesto vamos serpenteando y se consigue llegar a la cima. Después del subidón toca bajar casi lo mismo hasta el final de la urbanización para, girando en la rotonda a la derecha, iniciar un sendero facilón que nos lleva hasta la atalaya del Berrueco (de la que pasamos olímpicamente por cierto) y antes de cruzar la carretera hacemos la primera parada para comer algo e inflar la rueda trasera de JA con la ayuda de nuestro “serruchín”.

Nos dirijimos ahora dirección el embalse del Atazar, atravesando una dehesa, hasta llegar al sendero “gracioso” marcado en el track. Y vaya si lo es: técnico en subidas al filo del barranco, bajadas increíbles y llenas de piedras y lo mejor es que girando de vez en cuando la cabeza a la izquierda las vistas son inmejorables con el Atazar como protagonista. Nos encontramos de nuevo con la carretera de antes que debemos cruzar y salvar una una rampa que más que rampa es una mini pared imposible de subir. Tiene un escalón al final que te tira para atrás. No problem, subimos a pie y seguimos la marcha. Vamos paralelos al embalse pero esta vez más hacia el interior. Es un sendero bonito y bastante llevadero. Nos cruzamos con unos corredores que nos dicen que más adelante están los del Seprona y que no nos van a dejar pasar y además nos van a multar. No es que nos lo digan de muy buenas maneras así que pasamos de ellos y seguimos. De todas formas todavía las prohibiciones no son firmes que sepamos. Al llegar al cruce de caminos efectivamente allí están y realmente están controlando a las motos de enduro no a las bicis. Resulta curioso ver los carteles de “Control” en medio del campo :).

En el track original seguiríamos hacia el río Lozoya bordeando unos 10kms más pero en este caso recortamos para que no nos den las tantas (y porque si no va a ser demasiado dura para nuestro gusto y queremos llegar con fuerzas a la bajada). Así pues empezamos la subida de verdad, la que nos lleva hasta el Cancho de la Cabeza. Es un sendero sin demasiada dificultad técnica, eso sí, se empina cada vez más. Después de sufrir un ratito hacemos cima y nueva parada para reponer fuerzas. Las vistas os las podéis imaginar……

Iniciamos la bajada por el Genaro. Sendero pedregoso que requiere algo detécnica y que en este primer tramo tenemos un par de pasos que nos obligan a hacer un poco de empuja-bike hasta llegar al próximo desvío.

Terminado el primer tramo iniciamos el segundo empezando con una bajada increíble primero con tierra suelta y luego con pedrolos. Esta si cabe es la parte más técnica y peligrosa por la que hay que tener claro por donde te tiras para no lamentar caídas que pueden ser de cierta gravedad. Pero como estamos fatal pues hala a saco Paco y yo para variar pellizco la rueda delantera así que toca reparar. Eso sí que me quiten lo bailao jijiji.

El resto del sendero es fácil y simplemente hay que tener cuidado con la gente que viene de frente andando y con Tomy que le gusta revolcarse por los arbustos jejejejeje. La última parte es la mejor ya que bajas a Patones por alfombras de lajas de pizarra que parecen cuchillas y ……. efectivamente amigos ….. vuelvo a pinchar. Esta vez la trasera. Decidimos seguir por camino en lugar de bajar hasta Patones de Abajo y luego todo por carretera hasta Torrelaguna porque es un rollo así que mientras reparamos JA y Tomy se van adelantando para ganar tiempo.

La salida desde Patones es jodidilla ya que es una cuestaca empedrada que ya con lo que llevamos se atraganta un poco. El resto de sendero es más llevadero. Llegamos al arroyo de San Román y resulta que tenemos una nueva avería. Esta vez es JA quien tiene una pequeña raja en la rueda. A Tomy se le hace tarde así que continuarán recto él y Burky hasta llegar a la carretera que les lleva a Torrelaguna. Nosotros nos apañamos con el material que nos queda y conseguimos reparar la rueda. Bajamos por el sendero del arroyo que también tiene su encanto y abajo decidimos primero ir hacia la carretera pero en tres segundos y medio nos estábamos dando la vuelta para desviarnos por el camino… claaaaaro. Después de unos cuantos sube baja llegamos a Torrelaguna donde una vez guardados los bártulos vamos a la entrega de trofeos.

Buena rutaca para repetir!

Un placer y hasta la próxima 😉

 

2017-04-02 Alpedrete

Alpedrete, aldea de las piedras, le decía una madre a su hijo mientras cargábamos las bicis en la furgo. Este la miraba como diciendo….. ¿Por qué me tuviste que adoptar a mi friki?……jejejejej

Bueno, al lío. Como hoy la granja se quedó llena de gallinitas sólo hemos ido a la sierra Burky y yo.

Al llegar al centro de Alpedrete (Valle de las piedras según la Wikipedia) nos fuimos a tomar un café en la enorme pastelería – cafetería de la plaza. Aunque ya había desayunado en casa el olor a bollería me ha embrujado y me he tenido que apretar una napolitana haciendo lo mismo que mi compañero de ruta.

Nos preparamos y decidimos aligerar la ropa porque aunque hace fresco parece que el día va a ser caluroso. Empezamos a rodar por la dehesa por un senderito sencillo con algún que otro paso algo técnico, divertido, para ir haciendo boca y más tarde por la Senda de Monte Redondo. Aquí nos hacemos la primera fotico de la ruta en la que tenemos al fondo la Bola del Mundo sin apenas nieve….que rápido se ha derretido todo 🙁

 

Enseguida llegamos a Becerril y reconocemos muchos sitios. Claro, si hemos ido unas cuantas veces jajaja…

Os suenan estas piedras del fondo ?

Cogemos la vereda de Las Cabezas para desembocar en la carretera que sube al embalse de Navacerrada. Por cierto hay que saltar el punto de paso porque hay unos hierros a modo de barrera que no me sonaba que estuvieran antes pero en fin, lo normal..

Subimos por la empinada carretera pero como vamos de palique lo cierto es que se pasa rápido y enseguida empezamos a recorrer a buen ritmo la senda del embalse que también hemos hecho varias veces y siempre resulta divertida. Terminamos tocando apenas el pueblo de Navacerrada por la derecha y una vez culminado el primer pico de la ruta iniciamos la bajada por la senda ratonera de Los Almorchones que resulta súper divertida. Al final de la misma paramos a comer algo.

 

Empezamos a bajar ya más suave por el arroyo de la Angostura y más tarde, tras cruzar la carretera, por la senda del mismo nombre, llegando de nuevo a Becerril. Atravesamos y nos dirijimos dirección Moralzarzal pero sin llegar ya que nos desviamos a la derecha para empezar la subida más dura del día que nos llevará hasta el cerro del telégrafo. Según vamos llegando a la cima nos atrevemos incluso con una pequeña trialera sencillita de subida para recortar una de las curvas. Además he visto una para bajar y se lo digo a Burky para que no se nos pase a la que volvemos. Llegando al altiplano del telégrafo de repente …..PAM! noto un petardazo en la rueda delantera. La poca presión que llevo hace que pegue un llantazo contra una piedra así que toca reparación. Aprovechamos para reponer algo de fuerzas mientras.

De vuelta del telégrafo nos tiramos por la trialera que vimos al subir y enlazamos con la Snake. Esto ya si es divertido de verdad jajaja. Bueno para ser sincero me hago caquita en un par de escalones pero viendo bajar a Burky pues me tiro yo también claro. Al finalizar la bajada cogemos el sendero de nuevo a Becerril y tras subir una buena cuesta por asfalto empezamos a rodar por la senda del canal hacia Collado Mediano a buen ritmo. Bajamos por pista y en la última curva veo una trialera a la derecha y…… adivinais? Pues claro que la pillamos hombre jajaja pero que somos? Y menuda! Burky va delante y llegamos a una pared por la que se tira sin pensarlo, yo me lo pienso y despúes de pillar carrerilla me tiro también (hay documento audiovisual ehhh;) Atravesamos el pueblo, tirándonos también por unas escaleras a pesar de que un paisano nos dice que un poco más adelante hay una rampa. Si hombre y que será lo próximo…. un ascensor? (jajaja joder parecemos dos críos). Cogemos ya el último camino (el de la Pasada según el track) hacia Alpedrete pero……todavía hay más amigos. Se trata de un camino rápido y haciendo honor a la zona, lleno de piedras. Como nos hemos quedado con un poco de hambre empezamos a elegir cada piedra, cada escalón, cada sendero alternativo buscando siempre lo más complicadillo hasta que…..PAM!! de nuevo la rueda delantera (y van dos). Entre risas la reparamos y seguimos por este divertido sendero no sin tener un último sustillo después de bajar un buen escalonaco lateral en el que pensé que había vuelto a reventar. Llegamos ya a la furgo y después de cargar nos vamos a recoger los trofeos…..

Hasta la próxima!

 

2017-03-26 Trialeras por la Morcuera

Tras un poco de confusión inicial para organizar la logística quedamos en casa de Jose Angel (que se hizo de rogar un poco) Burky, Rober, David y yo mismo para dejarle que nos acompañara en la ruta de hoy (jejejejeje), bueno casi todos porque hubo una gallinita que no quiso decir por qué no podía venir para que no le dedicáramos nuestro cortometraje habitual…..(Serrucho: the new calzones. Próximamente en cines. Pendiente de calificación)

Nos dirijimos hacia Miraflores, punto de partida de la ruta y lugar en el que habíamos quedado con Juanillo. Durante el camino nos cae una chupa de agua importante y cuando llegamos sigue lloviendo, menos, pero parece ser que va a ser la nota predominante durante la jornada. Tras tomarnos un cafelito nos pusimos manos a la obra para preparar las burras: que si infla una rueda por aquí, que si dale presión a la suspensión por allá…. en fin lo normal.

Empezamos a rodar por la carretera de Rascafría pero enseguida nos desviamos a la izquierda para, pasado el Puentecillo, empezar a subir por el camino de la Fuente del Cura al monte Aguirre. Nos esperan unos 13 kms de subida y no para de llover y algo más tarde nevar!

Por el camino nos encontramos con varios que bajan haciendo running y algunos nos dicen que más adelante hay unos 20cm de nieve y que no vamos a poder subir…..que creeis que nos damos la vuelta sin más? Eso haría una persona sensata pero claro nosotros…… es que estamos mu locooooos.

Así que seguimos subiendo y por el kilómetro 8 la nieve acumulada nos hace echar pie a tierra durante unos cuantos metros bueno menos a Burky que como lleva un quitanieves se lo pasa en grande el jodío. Paramos y comentamos que quedan unos 500m para poder desviarnos a la derecha por el cordel del puerto (Trialera de Llanos de la Matanza en el track) por el que bajaríamos luego a la vuelta y podría ser una opción ya que faltan como 4km para la cima y a este ritmo no vamos a llegar nunca.

 

Burky se adelanta y nos dice que por ahí está mejor la cosa así que siguiendo las técnicas de conducción en nieve que en una clase express nos imparte Jose Angel seguimos subiendo perfectamente hasta alcanzar la carretera que dejamos al principio y que tras 2km nos hará culminar el Puerto de la Morcuera…… Conseguido!!!

Cae una nevada considerable con bastante viento pero eso no nos impide hacernos unas fotos y luego bajar un poquito hasta el pequeño refugio que hay antes del Camino de la Nieve por el que bajaremos para abituallarnos dentro de él mientras lo calentamos con “gas natural” 🙁      (guarros)

Una vez hemos descansado y alimentado un poco empezamos a bajar por este camino que en este caso se tiene bien ganado su nombre puesto que vamos sobre una capa de merengue haciendo un acto de fe ya que no vemos lo que vamos pisando…

La bajada es súper divertida (aunque alguno lo pasó regular) porque, aparte de la técnica para bajar por trialeras, aquí además hay que ir controlando las deslizadas de la bici, esquivando las ramas de los árboles y fijándose bien por donde va el sendero tras cada obstáculo ya que el manto nevado dificulta su seguimiento. A veces toca echar el pie a tierra, bueno a nieve pero….. el paisaje es espectacular. Enlazamos con el camino Aguirre por el que subimos y Juan nos dice que está helado y nos pide por favor tomar el camino más recto de vuelta así que como somos chicos muy obedientes y amables bajamos por el camino pero en lugar de bajar hasta las zetas por las que subimos…pues eso que nos desviamos por el sendero a la izquierda que va a buscar el cordel del puerto y por ahí que nos tiramos. No se puede negar que más recto es aunque claro con algún tramo de trialera pedregosa que disfrutamos como Dios manda jijijijiji….

Volvemos a enlazar con la carretera y ya de ahí yo me fui con Juan derecho a los coches mientras estos capullines se desviaban a la derecha en el tramo final para coger una última bajada…. cab…ones.

En fin el resultado ropa empapada, nieve a raudales pero quitando las hipotermias diversión a tope! Hay que volver para hacerla entera que promete!

Hasta la próxima Bicilocos