2017-04-09 Torrelaguna

Algunos teníamos ganas de volver a hincarle el diente a esta ruta. Conociendo la zona y ya que cada vez somos un poquito más endureros sabíamos que nos lo pasaríamos teta.

El punto de reunión, como siempre que vamos a Torrelaguna, el bar La Antigua Casa Patata, donde nos esperaba (que raro que nos esperen jijiji) un invitado de honor: el gran Tomy “devoradunas”. Hacía tiempo que no nos acompañaba así que fue una alegría para todos volverle a tener cabalgando entre el grupo.

La ruta la retocamos un poco respecto a la última que hicimos para hacer más llevadera la subida hasta el Cancho de la Cabeza. El primer tramo sería igual subiendo por la espectacular senda de la mina. Esta senda es bastante técnica y más de una vez toca echar pie a tierra pero merece la pena.

Después de la Mina toca sufrir un poquito ya que giramos a la izquierda para afrontar la fuerte subida a la urbanización El Tomillar, primero por tierra y cuando crees que ya has llegado….toma dos tazas! Ahora por asfalto más empinada si cabe. Al tran tran y en molinillo por supuesto vamos serpenteando y se consigue llegar a la cima. Después del subidón toca bajar casi lo mismo hasta el final de la urbanización para, girando en la rotonda a la derecha, iniciar un sendero facilón que nos lleva hasta la atalaya del Berrueco (de la que pasamos olímpicamente por cierto) y antes de cruzar la carretera hacemos la primera parada para comer algo e inflar la rueda trasera de JA con la ayuda de nuestro “serruchín”.

Nos dirijimos ahora dirección el embalse del Atazar, atravesando una dehesa, hasta llegar al sendero “gracioso” marcado en el track. Y vaya si lo es: técnico en subidas al filo del barranco, bajadas increíbles y llenas de piedras y lo mejor es que girando de vez en cuando la cabeza a la izquierda las vistas son inmejorables con el Atazar como protagonista. Nos encontramos de nuevo con la carretera de antes que debemos cruzar y salvar una una rampa que más que rampa es una mini pared imposible de subir. Tiene un escalón al final que te tira para atrás. No problem, subimos a pie y seguimos la marcha. Vamos paralelos al embalse pero esta vez más hacia el interior. Es un sendero bonito y bastante llevadero. Nos cruzamos con unos corredores que nos dicen que más adelante están los del Seprona y que no nos van a dejar pasar y además nos van a multar. No es que nos lo digan de muy buenas maneras así que pasamos de ellos y seguimos. De todas formas todavía las prohibiciones no son firmes que sepamos. Al llegar al cruce de caminos efectivamente allí están y realmente están controlando a las motos de enduro no a las bicis. Resulta curioso ver los carteles de “Control” en medio del campo :).

En el track original seguiríamos hacia el río Lozoya bordeando unos 10kms más pero en este caso recortamos para que no nos den las tantas (y porque si no va a ser demasiado dura para nuestro gusto y queremos llegar con fuerzas a la bajada). Así pues empezamos la subida de verdad, la que nos lleva hasta el Cancho de la Cabeza. Es un sendero sin demasiada dificultad técnica, eso sí, se empina cada vez más. Después de sufrir un ratito hacemos cima y nueva parada para reponer fuerzas. Las vistas os las podéis imaginar……

Iniciamos la bajada por el Genaro. Sendero pedregoso que requiere algo detécnica y que en este primer tramo tenemos un par de pasos que nos obligan a hacer un poco de empuja-bike hasta llegar al próximo desvío.

Terminado el primer tramo iniciamos el segundo empezando con una bajada increíble primero con tierra suelta y luego con pedrolos. Esta si cabe es la parte más técnica y peligrosa por la que hay que tener claro por donde te tiras para no lamentar caídas que pueden ser de cierta gravedad. Pero como estamos fatal pues hala a saco Paco y yo para variar pellizco la rueda delantera así que toca reparar. Eso sí que me quiten lo bailao jijiji.

El resto del sendero es fácil y simplemente hay que tener cuidado con la gente que viene de frente andando y con Tomy que le gusta revolcarse por los arbustos jejejejeje. La última parte es la mejor ya que bajas a Patones por alfombras de lajas de pizarra que parecen cuchillas y ……. efectivamente amigos ….. vuelvo a pinchar. Esta vez la trasera. Decidimos seguir por camino en lugar de bajar hasta Patones de Abajo y luego todo por carretera hasta Torrelaguna porque es un rollo así que mientras reparamos JA y Tomy se van adelantando para ganar tiempo.

La salida desde Patones es jodidilla ya que es una cuestaca empedrada que ya con lo que llevamos se atraganta un poco. El resto de sendero es más llevadero. Llegamos al arroyo de San Román y resulta que tenemos una nueva avería. Esta vez es JA quien tiene una pequeña raja en la rueda. A Tomy se le hace tarde así que continuarán recto él y Burky hasta llegar a la carretera que les lleva a Torrelaguna. Nosotros nos apañamos con el material que nos queda y conseguimos reparar la rueda. Bajamos por el sendero del arroyo que también tiene su encanto y abajo decidimos primero ir hacia la carretera pero en tres segundos y medio nos estábamos dando la vuelta para desviarnos por el camino… claaaaaro. Después de unos cuantos sube baja llegamos a Torrelaguna donde una vez guardados los bártulos vamos a la entrega de trofeos.

Buena rutaca para repetir!

Un placer y hasta la próxima 😉

 

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